Archivado en: Armamento | Etiquetas: Bomba Arcoiris, Bomba electromagnética, Efecto Compton, EMP, HEMP

Derivadas de las teorías del Efecto Compton (1925) y estudiadas con gran detalle en los años de la Guerra Fría y durante el desarrollo de la tecnología nuclear, son conocidas como bombas de impulso electromagnético o EMP, y están destinadas a destruir toda infraestructura o elemento eléctrico/electrónico situado en su campo de acción mediante la emisión de un gran campo electromagnético.
Con estas armas se logra inutilizar todos los circuitos integrados, diodos, transistores, motores eléctricos y cableado, de instalaciones, medios de transporte, sistemas de comunicaciones…etc sin afectar a las estructuras de los edificios ni a las personas que se encuentren en su radio de acción.
A grandes rasgos su mecanismo consiste en la introducción de un explosivo en un cilindro de cobre que a su vez está rodeado a un cierto margen por una bobina de ese mismo material. Al inducirse la explosión, el cilindro se expande y al entrar en contacto con la bobina se produce un cortocircuito que produce un gran campo magnético “comprimido” que es expulsado durante un brevísimo espacio de tiempo (nanosegundos) hacia el exterior.

Además de para destruir todas las infraestructuras, este tipo de armas son también de mucha utilidad para su uso anti-bunker, ya que éstos son difíciles de alcanzar con bombas convencionales o misiles, pero un impulso electromagnético podría atravesar el terreno y anular con su efecto el sistema de iluminación, ventilación, comunicaciones y posibles entradas accionadas mediante energía eléctrica, haciéndolo prácticamente inhabitable.
Muchos sistemas de armamento e instalaciones militares incorporan protecciones contra el EMP. No obstante, estas protecciones son complejas y se deterioran rápidamente con el tiempo, además de constituir en caso de ataque unos “islotes tecnológicos” que perderían su eficacia dado el fallo del resto de infraestructuras civiles y militares.
Ante su uso, el impacto psicológico entre los ciudadanos de un país moderno sería terrible, nos encontraríamos ante una vida claramente “diferente”, en definitiva, un caos.

Este tipo de armas da la posibilidad de efectuar un ataque a gran altitud mediante la detonación de un arma nuclear fuera de la atmósfera (ataque HEMP o Bomba Arcoiris) que incluso podría afectar a un continente entero y que sería probablemente el anticipo a un ataque nuclear.
No se conoce aún ninguna defensa eficaz contra este tipo de ataque, para cuya ejecución sólo se requeriría una bomba termonuclear de potencia intermedia y un cohete para elevarla a una determinada altura sobre el objetivo a atacar, mediante un tiro balístico parcialmente orbital o suborbital.

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Jesús, si la teoría no me falla, el efecto de la EMP, puede ser inutilizado con una celda de Faraday común. Es decir, una estructura conductora que produce el flujo del campo eléctrico a través del conductor desafectando a quien se encuentre dentro de la celda. Ejemplos sencillos de estas celdas son, containers donde meten los autos robados para que no funcione el localizador, el fuselaje de un avión (que evita que los rayos rosticen a la tripulación), un pararrayos. Según leí, esta sería la causa de que el EMP siga aún en estudio, aunque sin duda, se trata de una variante de gran potencial en la ingeniería bélica.
Comentario por javi prost 17 marzo 2010 @ 15:12No sería de extrañar el planteamiento, es bastante común que muchas de las aplicaciones militares tengan posteriormente uso civil.
Comentario por jesuspdlr 17 marzo 2010 @ 20:53No sabía la “técnica” para burlar los lacalizadores, muy curioso…