La última batalla


La batalla del arroz
21 marzo 2011, 17:01
Filed under: Guerra de Vietnam, Operaciones Bélicas | Etiquetas: ,

Es casi seguro que todos hemos visto la típica película de la guerra de Vietnam en la que el artillero de puerta de un helicóptero Huey apuntaba su M-60 al paso de los arrozales y arrojaba un torrente de fuego sobre los vietnamitas que se encontraban con el agua hasta las rodillas cultivando o recogiendo el cereal. “¡Es Charlie, es Charlie!” grita enloquecido el soldado.
¿Qué es esto? ¿Una licencia gratuita? ¿Qué tiene de verdad esta macabra práctica?.

La periodista italiana Oriana Fallaci explica en su libro “Nada y así sea” el origen de tan utilizado y poco explicado recurso cinematográfico, que tiene su origen en la llamada “La batalla del arroz”:

A los vietcong establecidos en el Sur las armas y munición les llegaba desde Hanoi, pero la comida no. Tenían que alimentarse con lo que se producía al sur del Paralelo 17, y dado su creciente número y necesidades, no siempre era sencillo.

El arroz base de la alimentación en Vietnam se recogía entre diciembre y enero, y en ese periodo de tiempo, a través de bosques y sendas ocultas, sólo provistos de sacos vacíos, los comunistas invadían la fértil área del Delta del Mekong para exigir su tasa a los campesinos, cantidad que oscilaba entre el 30 y 60% de toda la cosecha.


Delta del Mekong

A cambio, se les entregaba unos “talones” con el sello del FNL (“Frente de Liberación Nacional”) en el que se recogía la transacción. El importe seria reintegrado a su poseedor al finalizar la guerra.
Si la cantidad de arroz exigida no estaba disponible en su totalidad, el campesino debía pagar la falta en metálico, cosa que bien por patriotismo o bien por miedo, siempre hacía.

Es obvio que cuando estos “talones” eran descubiertos en los registros efectuados por las fuerzas gubernamentales, el campesino era acusado de colaboración con el enemigo, situación que podía acabar en lo peor, motivo por el cual convenía esconderlos a conciencia o bien destruirlos.


Existían varios modelos de formatos, todos con colores llamativos y textos similares.

Si se evitaba la detención, la situación también empeoraba cuando el gobierno de Vietnam del Sur requisaba otro 20-30% de la producción, dándose casos en los cuales al campesino no le quedaba arroz ni para alimentar a su familia.

Para evitar estos inconvenientes, los americanos prohibieron cultivar arroz, proporcionándoles para su alimentación cajas del cereal procedentes de Los Angeles, arroz de peor calidad, menos suave que el que se cosechaba en Vietnam y que por tanto no gustaba.
El que no obedecía la orden era castigado, y dependiendo de provincias, este castigo podía ser tan extremo como para llegar a ametrallar los arrozales y a sus ocupantes desde helicópteros o cazas.

Por tanto concluimos que las películas no mienten, pero exageran, ya que la práctica no era generalizada.

Fuentes:

http://www.psywarrior.com/VCLeafletsProp.html

“Nada y así sea” Oriana Fallaci

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3 comentarios so far
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Es curioso he leído ese libro y no recordaba la anécdota, aunque no deja de ser un pasaje estremecedor, sobre todo, para algunos pobres campesinos que de una forma u otra pagaban las consecuencias.

También resulta curioso comprobar como en esa obra Oriana Fallaci muestra cierta comprensión y simpatía por el FNL y, muchos años después, fue tachada de fascista, racista y reaccionaria al mostrar su opinión sobre la presencia y la actitud de muchos musulmanes que viven en Europa.

Supongo que esos son algunos de los (maravillosos) “riesgos” de ser y sentirse independiente y estar libre de ataduras ideológicas.

Muchas gracias.

Comentario por Jean

Hola Jean.

Aunque no he seguido la pista de Fallaci y no se nada sobre el tema de los musulmanes, es cierto que el libro destila una sorprendente simpatía hacia los vietcong que atacaron durante el Tet a lo largo de todo el país y sobre los que comentían atentados indiscriminados sobre civiles inocentes.
No veo coherente las críticas feroces sobre Loan y la comprensión y simpatía sobre el otro bando. Los crímenes son crímenes sean quien sean sus verdugos.

Un saludo

Comentario por jesuspdlr

Fallaci murió hace unos años y, por supuesto, tampoco estoy de acuerdo con la parcialidad que expone en su libro.

Jamás he defendido la parcialidad, el cinismo ni las posturas “bienpensantes” (tan de moda actualmente), pero sí valoro la independencia de un criterio sosegado y acompañado de la actitud para rectificar, tal y cómo parece que le ocurrió a Oriana Fallaci, y soportar estoícamente las consecuencias.

Saludos cordiales.

Gracias.

Comentario por Jean




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