La última batalla


Pilotos de helicóptero novatos en la Guerra de Vietnam
8 abril 2009, 11:19
Filed under: Guerra de Vietnam | Etiquetas: ,

La Guerra de Vietnam fue sinónimo de guerra de helicópteros. En los últimos años de la década de los 60 y primeros de los 70, los Huey poblaron el cielo de ese pequeño país asiático.

Las tripulaciones de estos aparatos fueron testigos de la mayor batalla ocurrida hasta entonces en la jungla, y crearon al mando de estas aeronaves un nuevo estilo de guerra en el desarrollo de una contienda. Además de situar soldados y suministros en distintos puntos, se ejercitaron acciones de combate y se dio soporte a la infantería con fuego de ametralladoras y cohetes.

En los años 60 formar parte del Ejército significaba tener que ir a Vietnam. Eran años difíciles donde el reclutamiento forzoso aún existía, y donde los jóvenes ojeaban a diario los periódicos para saber si eran uno de los miles de reclutas que se citaban inexorablemente cada mes.

En la Guerra de Corea el helicóptero se usó principalmente como “ambulancia aérea”, pero con la aparición del motor de turbina se hizo de él un uso mucho más versátil, y surgió la idea de formar la Caballería Aérea.
Ante esta necesidad, el Ejército lanzó un programa de entrenamiento para Suboficiales de Vuelo. Hubo bastantes entre los futuros reclutas los se animaron a rellenar la instancia de solicitud. Muchos de ellos no habían volado en su vida, y tampoco sabían lo que se esperaba de un piloto de guerra, pero la opción de servir en la infantería era mucho más peligrosa y posiblemente menos divertida.
Los requisitos mínimos que se pedía a estos muchachos era tener 18 años y haber pasado por lo menos dos cursos en la Universidad.

Lo que no sabían los aspirantes es que volar era mas duro de lo que podía parecer…

Una vez aceptada su solicitud, debían superar unas pruebas, exámenes físicos y de aptitud de vuelo para pasar seguidamente las nueve siguientes semanas en las Escuela de Vuelo de Fort Wolters (Texas) donde se les impartiría un curso de entrenamiento rápido y donde los conocimientos se transmitían de forma bastante “condensada”.
En tierra se los ensañaba los principios teóricos básicos de vuelo y el funcionamiento de los helicópteros, tanto en películas de entrenamiento, como in situ. Comprobaron entonces que el uso conjunto de la palanca de mando cíclico, los pedales, el colectivo, mandos de gases…etc, era más complicado de lo que podía parecer.
Muchos de los veteranos de Corea formaban también parte de este curso, pero sufrieron más dificultades que los novatos debido a su mayor falta de adaptación, por lo que bastantes fueron eliminados en la fase de prevuelo, ya que las normas decían que si fallabas en uno de los tres exámenes o en el reconocimiento médico, eras inevitablemente expulsado.

Como instructores ejercían pilotos veteranos que ya habían luchado en Vietnam. Se permanecía un año en combate y dos como instructor, donde además de traspasar los conocimientos a los alumnos, debían enseñarles a sobrevivir. Las estadísticas señalaban que por cada 8 misiones se perdía un helicóptero.
Después de la teoría venían las primeras prácticas en campo abierto. A bordo del pequeño Hughes TH55, se empezaba por intentar estabilizar el helicóptero, ir hacia delante, atrás, girar, con el fin de familiarizarse con el aparato.

La siguiente fase era volar sin instructor, es decir, “solo”. El programa indicaba que este paso debía darse tras unas diez a trece horas de vuelo.

Tras superar el curso en Fort Wolters, los pilotos completaban en Fort Rucker (Alabama) cuatro semanas de vuelo instrumental, lo cual quiere decir que debían aprender a volar sin mirar al exterior, sólo guiándose por los paneles de control de la cabina, para lo cual se les colocaba en el casco unas orejeras que les restringía la visión.
Esta era sin duda unas de las experiencias mas duras para los pilotos.
Allí también se produjo el añorado paso de pilotar y practicar maniobras tácticas con el Huey, un helicóptero mucho más grande y pesado que los usados en entrenamientos.

En Fort Rucker también se daba formación a las tripulaciones, así como cursos de artillería, seguridad, escape y evasión y supervivencia.

Tras acabar todas las materias había una semana de recapitulación en la que los hombres se preparaban para la graduación. Desde 1965 a 1973 salieron de allí unos 26.000 pilotos.
Ahora tras pasar un año de entrenamiento los pilotos disponían de 30 días de permiso antes de que el 97% de ellos aproximadamente fueran destinados a Vietnam.

Una vez desembarcados, se fueron distribuyendo por las unidades que en esos momentos se encontraban más necesitadas de pilotos, aunque a veces se les daba opción de poder elegir destino.
Una vez en tierra pudieron comprobar que la jungla era inmensa, debían estudiar los mapas con detenimiento para familiarizarse cuanto antes y poder regresar a su base sin perderse, también era conveniente conocer al detalle la situación de las bases cercanas a las zonas de operaciones por si era necesario acudir a ellas en caso de emergencia.

Era normal que los nuevos pilotos tuvieran mucho miedo, la nula experiencia en combate era un lastre, la ansiedad se apoderaba de ellos, y las misiones dependían de las necesidades militares del momento.
En los primeros vuelos comprobaron que el calor y la humedad reinante hacían que los helicópteros respondieran de forma más lenta, y esto hacía que a los novatos les fuera relativamente sencillo perder el control del rotor de cola.
Para “pulir” estos detalles que no se enseñaban en la Academia, debían aprender rápido de los veteranos, les correspondía asimilar de forma rápida los buenos hábitos e ignorar los malos. Los pilotos curtidos debían entrenar a sus futuros sustitutos de la mejor manera posible para que pronto pudieran pasar al asiento del Comandante (se habla de unas 300 horas de vuelo en combate para poder ascender)

En los helicópteros el equipo lo formaban cuatro tripulantes, el Comandante del aparato, el copiloto, el tripulante jefe, que era el encargado de mantener el helicóptero en condiciones de vuelo y el artillero de puerta, que además de limpiar y acondicionar las armas debía ayudar al tripulante jefe.

Era habitual enseñar a volar también al tripulante jefe para poder regresar en caso de muerte del Comandante y del copiloto.
La labor del artillero se desarrollaba a una altura que iba de los 150 a los 250m y a una velocidad de unos 160Km/h, cada cinco disparos la M 60 lanzaba una trazadora para hacer de guía. Muchos de los artilleros veteranos afirmaban que nunca veían a nadie en la jungla y que simplemente disparaban contra los destellos, siendo la trazadora una buena referencia de fuego.

La estructura de los Huey era muy ligera, el fuego de tierra les ocasionaba múltiples destrozos, y únicamente el asiento del piloto estaba dotado de un blindaje cerámico. La tripulación se tenía que poner un chaleco antifragmentos si quería tener alguna probabilidad de sobrevivir en caso de impactos.
Este sistema también se usaba para proteger la base de los asientos y las ventanas laterales.

Durante la Guerra de Vietnam se desplegaron unos 7000 Hueys, 2500 de ellos se perdieron y fallecieron 4339 de sus tripulantes.


3 comentarios so far
Deja un comentario

fue una gran guerra.la tendremos en nuestro corazon mientras vivamos.

Comentario por abel

ME GUSTARIA HABER ESTADO AHI PARA PODER PILOTEAR UN HUEY

Comentario por TRAMPOSO MONTANA

lastima que el valor, coraje y patriotismo de estos jovenes soldados fueron anulados por los comunistasinfiltrados en el gobierno y los medios de comunicacion de usa, lastima que no fueron defendidos en su propia patria….

Comentario por ABEL LOERA SOAREZ




Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



Sic Semper Tyrannis

Selección de Artículos de la Guerra de Secesión Americana

Al otro lado de ese Derecho

Si todos estamos de acuerdo... algo no funciona. A estas alturas ya debemos saber que, en cuestiones jurídicas, todos llevamos un seleccionador dentro.

La última batalla

Historia, personajes y material de guerra

My Vietnam Experience

The Vietnam War, through my eyes.

A %d blogueros les gusta esto: