La última batalla


Batalla en el Valle de la Muerte

¨Nos acercamos al Valle de la Sombra de la Muerte, donde velaréis por el hombre que esté a vuestro lado, igual que él velará por vosotros, y no os importará de qué color sea su piel ni cómo llame a su Dios. El enemigo contra el que vamos a luchar es muy duro y decidido. No os puedo prometer devolveros a todos vivos a casa. Pero una cosa os juro: cuando entremos en combate yo seré el primero en entrar en batalla y el último en retirarme. Y no abandonaré a nadie, ni vivo ni muerto. Nos iremos a casa todos juntos”

Coronel Harold Moore. Vietnam 14 de Noviembre de 1965

Emotivas palabras del Coronel Moore recordadas en la película “Cuando éramos soldados”, film protagonizado por Mel Gibson y basado en hechos reales.
Sin embargo y como en todas las películas aquí hubo otro protagonista menos conocido, un hombre que con su valor hizo posible que la última frase de Moore se hiciera realidad. Hablamos del Mayor Bruce Crandall, que por sus actos heroicos a bordo de su helicóptero en el Valle del Drang y 42 años después recibió de manos del Presidente Bush la Medalla de Honor del Congreso.

“Por los soldados rescatados, por los que llegaron a casa, por sus hijos y las vidas que han rehecho, América está en deuda con Bruce Crandall”, dijo Bush. “Es una deuda de nuestra nación que nunca realmente se podrá pagar”.

“Todavía estoy aquí” dijo Crandall , “estos reconocimientos suelen ser a título póstumo, así que no puedo quejarme”

El Mayor Bruce Crandall nació en Olympia (Washington) en 1933.
En su juventud destacó como jugador amateur de Béisbol, siendo seleccionado para la prestigiosa All-American.
En 1953 fue llamado a las filas para participar en la Guerra de Corea.

Tras pasar por la Escuela de Oficiales se graduó como piloto de avión y helicóptero, siendo destinado a una Unidad Topográfica situada en la Base de San Francisco desde la cual realizó estudios de la zona de Alaska.

Su primer destino fuera del los EEUU fue en la legendaria Base de la Fuerza Aérea de Wheelus en Trípoli (Libia) para la realización de mapas del desierto. Allí fue asignado como piloto instructor y de pruebas en su unidad. El cuerpo de Ingenieros Topográficos contaba con pilotos experimentados y el Ejército se aprovechó de ello cuando comenzó a impartir su formación.

Sus siguientes destinos fueron la Base de Howard (Panamá) y Costa Rica para obtener registros cartográficos de zonas de la jungla de Sudamérica y América Central. Crandall era ya Comandante de Pelotón y fue asignado a la 11ª División de Asalto Aéreo, donde ayudó al desarrollo de tácticas de asalto aéreo.
En Vietnam y en los últimos meses de 1965 fue nombrado Comandante del 229 Batallón de Asalto de Helicópteros perteneciente a la 1 ª División de Caballería.
El 15 de noviembre de 1965, un Batallón de soldados recibió la orden de atacar a las tropas Norvietnamitas en el Valle del Drang. Era la primera gran batalla entre los EE.UU. y el Ejército de Vietnam del Norte. Fue también una de las primeras veces que se usaron los helicópteros para introducir tropas en el campo de operaciones.

Crandall voló a la cabeza del grupo de 16 helicópteros UH-1 “Huey” (entonces esas aeronaves aún no estaban artilladas, a diferencia de los años posteriores donde se les instaló a todas las ametralladoras M-60)


Perfil del helicóptero usado por Crandall


Insignia


Emblema que lucía en el morro

Los primeros 450 soldados americanos pronto fueron rodeados por una gran cantidad de tropas de infantería enemiga decididos a aniquilarlos (se estima que las fuerza enemigas superaban en siete veces las propias, y la lucha se desarrollaba en un espacio no más grande que un campo de fútbol). El fuego en la zona de aterrizaje era intenso (armas automáticas, morteros y cohetes), y durante uno de los aterrizajes tres de los hombres que viajaban con Crandall murieron y otros tres resultaron heridos.


“x Ray” fue el nombre clave dado al punto aterrizaje

La situación era tan difícil que el comandante de las tropas de tierra ordenó abortar el despliegue ofensivo, la zona de aterrizaje de helicópteros para reabastecer a las tropas se cerró, y una unidad asignada a tareas de evacuación médica se negó a volar.
Crandall regresó a su base y pidió un voluntario para regresar a la zona de combate.

Junto con su copiloto y viejo amigo Ed “Too Tall” Freeman realizaron un total de 22 vuelos durante 14 horas y media, evacuando a un total de 70 heridos y transportando municiones, agua y suministros médicos. Todo ello como hemos dicho con un helicóptero sin blindaje ni armamento. La primera circunstancia les obligó a cambiar tress veces de aeronave a causa de los daños causados por fuego enemigo.

La batalla duró tres días (14-16 noviembre) y fallecieron 79 soldados de infantería, un piloto y hubo 130 heridos. La lucha siguió un día después, a unos 14 kilómetros de distancia, ese combate se llamó LZ Albany.

“Fue el día más largo que he experimentado en cualquier aeronave”, dijo años después Crandall.

En Enero de 1966, durante la Operación Masher (la primera realizada conjuntamente con el Ejército de Vietnam del Sur), Crandall, estando bajo fuerte fuego enemigo y guiado por el haz de luz de una linterna rescató a 12 soldados heridos que se encontraban en plena jungla. Por su valentía en ese incidente Crandall recibió en 1996 el Premio de Heroísmo en Helicóptero otorgado por la Asociación de Escritores de Aviación.

Tras asistir a la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas de Colorado regresó a Vietnam para pilotar esta vez un “Huey” artillado en apoyo del 1º Batallón del 9º Escuadrón de Caballería, 1ª División de Caballería.

En Enero de 1968, cuatro meses después de su regreso a Vietnam el helicóptero de Crandall fue derribado durante otro intento de rescate (bombas de la Fuerza Aérea cayeron demasiado cerca de donde estaba volando).
Después de cinco meses en el Hospital, con una fractura de espalda y otras lesiones, reanudó su carrera en 1969 completando sus estudios en la Universidad de Nebraska.
Sus últimos años en activo les pasó en diversos destinos y cargos, siendo un repentino derrame cerebral la causa por la que diera por finalizada su carrera como piloto. Crandall se retiró del Ejército en 1977 como el grado de Teniente Coronel.

Su compañero en aquella arriesgada misión Ed Freeman recibió igualmente la Medalla de Honor en Julio de 2001.

El actor Greg Kinnear interpreta a Bruce Crandall, en la película “Cuando éramos soldados”, basada en el libro del mismo título. El propio Crandall ejerció como asesor de vuelo.

Ed “Too tall” Freeman falleció recientemente en un Hospital de Boise (Idaho), a los 80 años y después de soportar la lenta degeneración que somete al cuerpo humano la enfermedad del Parkinson.

Durante las tres semanas y media que permaneció ingresado se sucedieron las visitas, no faltando la despedida de su viejo amigo Bruce Crandall, el cual no pudo dejar de discutir con él, y por última vez, quien de los dos fue el mejor piloto del mundo. No se pusieron de acuerdo, pero coincidieron en que ellos fueron sin ninguna duda los mejores amigos del mundo…
Mike Freeman, uno de sus dos hijos contó también una bonita anécdota:

“Un hombre entró en la habitación y dijo: Se que no me conoce, pero yo fui uno de aquellos muchachos que usted logró sacar del “X- Ray”. Gracias por mi vida”

Freeman nació en el estado de Mississippi, y a los 17 años cuando se libraba la WWII comenzó su carrera militar en la Marina. Allí permaneció dos años, pero no se encontraba a gusto. “Sirvió durante dos años, pero no le gustaba, odiaba el océano. No estaba en su ambiente”, comentaba su hijo.
Así que después de ese periodo se incorporó al US Army permaneciendo durante cuatro años en Alemania antes de ser enviado a Korea.
Su ambición era entrar en la Escuela de Pilotos, pero siempre le ponían el inconveniente de que era demasiado alto. “Eso aumentó su insistencia y tenacidad volviendo loco a todo el mundo hasta que lo consiguió”, contaba Mike.

Antes de partir a Vietnam fue Instructor de Vuelo de la Guardia Nacional de Idaho y posteriormente trabajó en la Oficina de Aviación del Dpto. del Interior.
Freeman dejó de volar en 1991, sumando más de 25.000 horas de vuelo, incluidas 18.000 en helicóptero, tiempo que supone casi tres años en el aire…
Después de abandonar su actividad, se dedicó a ofrecer Conferencias, siendo un orador muy apreciado y recibiendo todos los años cientos de cartas de admiradores de todas las edades.

Ed no quiso un entierro de héroe en el Cementerio de Arlington, celebrándose entonces el acto en su ciudad natal, cerca de los ríos donde solía pescar y entre las montañas donde volaba colaborando con el Servicio Forestal.
Un helicóptero en miniatura y su Medalla de Honor fueron colocadas en la cabecera del ataúd como merecido homenaje.


6 comentarios so far
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cuando se lee estas historias y se a visto la pelicula !We are Soldiers!,llegamos a ver que esta batalla en la guerra de vietnan.fue heroica en donde el ejercito americano demostro su valentia,al hacer frente a un ejercito mas numeroso.mi respeto para este gran piloto que dios lo tenga en su reyno.

Comentario por jorge Hernandez

gracias por hacernos conocer el valor y el heroismo de estos valientes soldados

Comentario por luis buri heredia

Un Verdadero Despliegue de valentia y honor al momento de necesitarlo en un momento de reqalidad.El heroismo mostrado es un ejemplo para las siguientes generaciones. un saludo con todos los honores a estos dos hombres…

Comentario por Orlando Escalante C.

La verdad como soldado me siento honrrado de saber y conocer la historia de aquellos hombres que marcaron la diferencia en el campo de combate en las situaciones mas dificiles . A ellos los hombres bien llamados heroes GRACIAS por dejarnos tan valioso legado a una nueva generacion de combatientes hoy en dia . Que DIOS los tenga en su reino

Comentario por duvan ariel alvarez marin

Fue algo triste lo que precencie cuando vi fallecer mucho soldado y cuando lo sentia como si hubiese vivido todas esas experiencias q tubieron ellos. Me dio tanto dolor de ver todo como quisiera conseguir algun libro donde narren todo sobre ese dia y conocer a alguien q vivio esa experiencia

Comentario por Edwin Alvarado

Los que han visto los horrores de la guerra…nunca dejaran de verlos…..que Dios los bendiga…el ejemplo más grande que encuentro en las palabras del teniente coronel More en ese entonces fueron…voy a ser el primero en pisar el campo de batalla y el último en dejarlo….un ejemplo de liderazgo para aplicar en todos los aspectos de la vida……que tamaño de ser humano..

Comentario por Cesar Rojo




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