La última batalla


El auténtico Forrest Gump
2 mayo 2009, 18:19
Filed under: Guerra de Vietnam, Personajes | Etiquetas: , , , ,

Seguro que pensáis lo mismo que yo cuando me topé con esta historia: ¿Hubo un auténtico Forrest Gump?

Pues sí, y no es que la película estuviese basada en un hecho real, no es así, la seis veces ganadora de los Oscar es producto de la adaptación de una novela del mismo título y por tanto, ficción.
Sabiendo como se las gastan en Hollywood, también se puede pensar en otros paralelismos, aquí nos acercamos un poco más. Buscando datos, no veo que nuestro hombre jugara al fútbol americano en Alabama, ni que se dedicara a pescar gambas. Por no tener, no tuvo ni siquiera un amigo que se llamara Buba y por esas casualidades que hay en la vida, tampoco recorrió el desierto con una multitud detrás de él.
Poco a poco voy encajando piezas y veo que al menos hay dos situaciones similares: Sam L. Davis fue un héroe que salvó a tres compañeros, y (al igual que Forrest) fue herido en el trasero (lo juro, no es broma)

Pero bueno, no me enrollo más. La clave para empezar a entender todo este lío, es esta imagen similar a la inicial:

En efecto, como se puede ver, en la película, el director utilizó la ceremonia de entrega de la Medalla de Honor al Congreso al Sargento Sam Davis por parte del Presidente Lyndon Johnson para encajar de forma perfecta la cabeza de Tom Hanks y recrear de esta forma tan original y lograda su propia condecoración

A partir del estreno de la película, Sam ya no fue objeto de más burlas por parte de sus amigos a causa de la coincidencia de su nombre con el del actor Sammy Davis Jr (según cuenta hubo muchas bromas cuarteleras con el tema).

Desde entonces este hombre ha sido conocido como “el auténtico Forrest Gump”, y su historia en Vietnam bien podía servir como guión para otra película.

Vamos con ella:

Davis se alistó en el Ejército nada mas terminar sus estudios de secundaria. Optó por el cuerpo de Artillería, ya que su padre, veterano de la Segunda Guerra Mundial había servido en Europa también en ese cuerpo.
Fue destinado al 2º Batallón del 4º de Artillería y al poco tiempo de terminar su formación pidió ser enviado a Vietnam.

El 18 de Noviembre de 1967 su unidad formada por 11 piezas de 105mm y 42 hombres, fue helitransportada a la zona oeste de Cai Lay para establecer una base avanzada que ofreciera fuego de apoyo a la infantería americana que operaba en ese área.

Poco después de medianoche del día siguiente, la Batería C del soldado de primera Davis, sufría un duro ataque con morteros a la vez que 1500 soldados norvietnamitas iniciaban un feroz asalto terrestre, penetrando 25m en el campamento y viendo frenado momentáneamente su avance hacía las piezas de artillería gracias a que un río (de unos 30m de ancho) dividía el campamento y los separaba.

Cuando Davis se dio cuenta del ataque terrestre compendió la gravedad de la situación, debía hacer algo para ganar tiempo, el enemigo se aproximaba rápidamente y la desproporción numérica era brutal. En ese momento un disparo enemigo impactó directamente en un obús. La explosión afectó a los artilleros y a consecuencia de la onda expansiva Davis voló tres metros para caer de cabeza dentro de una trinchera, quedando medio cuerpo fuera.

Algunos enemigos cruzaron el río e iniciaron el asalto. Sus compañeros pensando que Davis había muerto, lanzaron sobre esa zona una bomba-colmena (una antigua versión del cohete Beehive) con el fin de que los cientos de dardos de acero que la componían acabaran con los enemigos. La casualidad hizo que uno de estos dardos impactara en las nalgas de Sam y le despertara del shok. Tras esto, salió poco a poco de la trinchera, estaba herido, aturdido y convencido de que nadie podría sobrevivir al ataque.

Haciendo caso omiso de las repetidas advertencias que le indicaban que se cubriese del intenso fuego enemigo, miró a su alrededor y vio que unos 200 norvietnamitas estaban cruzando el río.
Rápidamente cogió una ametralladora M-60 y se puso a disparar hasta agotar dos cajas de munición. Luego se lanzó hacia el obús de 105mm que aún estaba ardiendo con el fin de por lo menos hacer un disparo antes de morir. Cargó un proyectil y aunque la pieza estaba diseñada para alcanzar objetivos situados a una distancia de hasta 11Km, disparó hacía cinco vietnamitas que se dirigían directamente hacía él y que se encontraban a pocos metros. Acabó con ellos, pero el retroceso le alcanzó, y una de las ruedas le cayó encima, produciéndole una fractura en la espalda y aplastándole las costillas del lado derecho del cuerpo.

Impávido se levantó y vio que el enemigo se agrupaba al otro lado del río. Posicionó entonces por si solo el obús (de unos 225 Kgr) para dirigirse a disparar otra vez cuando un nuevo mortero cayó a unos 20 metros de su posición hiriéndole y haciéndole caer de nuevo. Rápidamente se levantó y disparó tres proyectiles más de entre los que encontró por el suelo (en una fuente se dice que uno de ellos era de fósforo blanco y otro contenía panfletos que se enviaban como parte de la guerra psicológica).

En este punto, oyó gritos al otro lado del río y comprendió que había soldados americanos inmovilizados allí. Ignorando que ya sus numerosas heridas le impedían nadar, tomó junto con otro soldado una lancha neumática y con la ayuda de unos remos llegaron a la otra orilla. Allí encontraron a tres compañeros heridos, uno de ellos en estado crítico. Davis le proporciono una dosis de morfina y poniéndose de pie disparó con rabia hacía la densa vegetación para impedir el avance del Vietcong y dar tiempo al otro soldado para que cruzara de nuevo el río con el herido. Poco después él cruzaría con los otros dos.

Cuando Davis regresó, se negó a recibir asistencia médica y continuó disparando las piezas de artillería hasta que el enemigo huyó.
Después de la batalla fue enviado a un Hospital de Japón, y allí debido a sus graves heridas (quemaduras, impactos de bala y las ya mencionadas en la espalda y costillas) los médicos le recomendaron abandonar el Ejército. Antes de marchar hacía los EEUU visitó por última vez la base para despedirse de sus compañeros.

El 19 de noviembre de 1968, exactamente un año y un día después de la fecha del ataque vietnamita en Cai Lay, Davis recibió en la Casa Blanca la Medalla de honor del Congreso de manos del Presidente Lyndon Johnson. Ese día dijo: “Aunque la medalla lleve mi nombre, no me pertenece, es también de los otros 41 muchachos que estaban allí. No soy un héroe, sólo hice mi trabajo, lo que un soldado debía hacer”

Durante los años 1968 y 1969 ejerció de portavoz militar aguantando numerosos ataques de los manifestantes que se oponían a la Guerra de Vietnam, pero al menos con sus discursos ayudó a que se prestara mas atención a los prisioneros de guerra y a que se entendiera su situación en un país tan alejado.
Posteriormente se incorporó a la Guardia Nacional de Illinois y se dedicó a ofrecer conferencias en los Colegios acerca de los beneficios del Ejército, el sentido del deber y del honor.

“El mundo se apoya en cuatro pilares: El aprendizaje de los sabios, la justicia de los grandes, las oraciones de los justos y el valor de los valientes”

Sam L. Davis


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