La última batalla


Booby Traps en Vietnam

Una booby trap (mal llamadas también trampas cazabobos) es un dispositivo creado para ser activado por una persona que no lo espera. A menudo tienen algún tipo de cebo diseñado para atraer a la víctima hacia él, pero también hay casos donde el dispositivo se activa cuando se realiza algún tipo de actuación cotidiana.

Uno los mayores temores de los soldados norteamericanos presentes en las junglas de Vietnam era ser víctima de una booby trap fijada por el Vietcong. Y es que los vietnamitas eran expertos en ocultar este tipo de trampas mortíferas que por su variedad y efectividad eran temidas y odiadas por igual.
De todos son conocidas las famosos palos punji, afiladas estacas de bambú recubiertas de excrementos que desmenuzaban la carne con facilidad y provocaban grandes infecciones entre las incautos soldados. Muchos de estos estiletes eran colocados en trampas accionadas mecánicamente, pero otros eran situados en campos cubiertos de hierbas altas para luego provocar el cuerpo a tierra de las patrullas norteamericanas.

Otras trampas resultaban más sofisticadas, y aunque el Vietcong no era experto en el uso de explosivos, hicieron uso de su ingenio con el uso de granadas, que atadas con cables y colocadas a cierta altura eran capaces de partir al soldado que la activaba, literalmente por la mitad.
Poco importaba matar o mutilar mientras eso supusiera dejar fuera de combate a un enemigo, y en la estación mas seca los soldados debían tener especial prudencia al acercarse a zonas sombrías, cosa que era difícil con los novatos, al menos hasta que veían a algunos de sus compañeros morir por la acción de alguna de estas trampas.

Trampa panji simple:
Era la más básica, barata y común. Consistía en un pequeño agujero cubierto de vegetación, que al pisarlo, el pie de la víctima era empalado.

Tabla pincho:
Al pisar un extremo de la tabla el eje hace que la parte cubierta de puntas suba y golpeé en la cara o el pecho.

Trampa simple de cierre:
Consiste en dos largueros longitudinales cubietos de largos clavos que mantienen la posición horizontal gracias a unos soportes colocados transversalmente. Al pisarlos, los dos largueros se cierran haciendo que los clavos penetren en el cuerpo.

Puerta Trampa:
Cruz de bambú cuyo larguero transversal está cubierto de largos estiletes, que al abrir la puerta caen sobre el que la traspasa.

A veces la parte dotada de clavos tenía dos cuerpos independientes para que si la primera era interceptara, la segunda basculara sobre su sujeción y así dotarla de más efectividad.

Flecha trampa:
La flecha está dentro de una caña de bambú que a la vez está sujeta en una tabla y tensada por una goma. Esta goma impulsará la flecha cuando un cable colocado con ese propósito sea tocado.

Maza trampa:
Eran de diversos modelos. En la figura se representa una pesada rueda recubierta de clavos y suspendida entre los árboles gracias a una cuerda. Al accionar un cable la carga se libera y cae con fuerza efectuando un arco.

Látigo trampa:
Caña verde de bambú en cuyos extremos se colocan afilados estiletes. Tras curvar la caña, un dispositivo la libera haciendo que retorne a su posición original barriendo literalmente su zona de acción.

Trampa venus volador:
Rectángulo excavado en caminos o arrozales y camuflados con vegetación. Los afilados punjis están colocados de forma que al intentar sacar la pierna produzcan graves heridas.

Granadas trampa:
Situadas también en las posibles rutas seguidas por los soldados norteamericanos, tanto a pie como a bordo de vehículos
Retirando la palanca de seguridad, la anilla será separada del cuerpo de la granada por medio del cable.

Introducidas en una lata y sin la anilla de seguridad, la palanca se liberará al caer al suelo.

Cartucho trampa:
Se entierra una sección de tubo con un pequeño clavo en la parte inferior. Al pisar la parte del cartucho no enterrada, el peso hará de percutor, volando el pie del desafortunado.

Para que la presión sobre el clavo aumentase, también se procedia a enterrarla totalmente, así la fuerza con que se pisaba era mayor.
Se utilizaba como base una placa de madera, y como munición cualquiera de las utilizadas por armas ligeras o incluso granadas del M-79.

Otros tipos:
Al intentar capturar una bandera del Vietcong u otro objeto era típico colocar una granada.

Hubo ocasiones en que este tipo de artefactos se adaptó para afectar a las tripulaciones de los helicópteros que se dirigían con su aeronave a retirar las banderas del FNL.
Y hablando de helicópteros, también se colocaban dispositivos con granadas en zonas previsibles de aterrizaje.

El Vietcong utilizaba diversos códigos para indicar la presencia de booby traps, su situación y distancia, y si colocaba minas o las trampas explosivas en las proximidades de las aldeas o en áreas por donde se movía o espera moverse, era normal que indicara mediante símbolos la localización o la dirección donde se encontraban. Por lo general estos indicadores seguían patrones comunes, y estaban formados por combinaciones de palos o piedras colocados en los caminos.
El localizar una de estas señales era sinónimo de peligro, y por eso había que extremar la precaución ante cualquier disposición que pudiera parecer artificial.
Estos son algunos ejemplos:

A- Tres palos son colocados en forma de flecha. Es importante indicar que la dirección de la misma no indicaba la colocación de la trampa.
Sólo podía ser considerada como el medio de identificar una zona por donde están instaladas.
B- Una variante de la anterior, pero con la colocación de un cuarto palo (generalmente roto). No se ha establecido ningún patrón definido que explique la razón de ese añadido. También significa trampas en la zona.
C- Similar a una “Y”, es a veces es encontrada más lejos de la marcas anteriores, e indica el fin de la zona de peligro. Ninguna distancia específica ha sido establecida para su colocación.

Como muestra el dibujo, el rectángulo indica un explosivo en su interior. Los palos de bambú solían tener de 45 a 106cm.

Una caña de bambú de 15 a 20cm y clavada con una inclinación de 45º indica que el peligro se encuentra a lo largo de su eje y en cualquier dirección

Un trípode formado con cañas de unos 45cms de longitud y anudados indica la presencia de un hoyo, granada o mina.

Un palo roto en un camino indica que de 50 a 100m hay colocada una trampa explosiva, y siempre en dirección marcada por la parte rota. Si la rotura es en ángulo recto, la distancia aumenta a 200-400m.

Una hoja de plátano u otra similar son dobladas el centro y atravesadas longitudinalmente por dos lugares con un palo fino. Además de advertir de la presencia de minas puede indicar emboscadas. No hay ningún patrón en cuanto a la posición o la distancia de minas o las emboscadas.

Este otro indica que el camino está libre de minas y demás trampas.

Manojos de hierba anudados y situados a una distancia aproximada de 2m indica la presencia de un explosivo en el centro.

Estos dispositivos han sido usados juntos. La trampa es enterrada bajo dos grandes hojas. Delante y detrás de ella y a ninguna distancia especial hay colocadas unas estacas.
Los marcadores también han sido usados independientemente.

Una horquilla con un palo situado sobre ella indica zona de peligro. La distancia a él es desconocida. Este signo también puede indicar la dirección de los enemigos.

Varias formaciones de rocas también indican la presencia de booby traps, tampoco se sabía la dirección ni distancia.

Tres palos, uno sobre cada lateral de un camino y otro en el medio, por lo general indican que el camino no debe ser usado. La trampa está normalmente de 200 a 400 de dicha señal. Piedras han sido usadas en la misma manera.

En las pistas usadas por los vehículos americanos se colocaban palos cruzados o piedras para indicar la colocación de un artefacto. Podían estar justo debajo o colocada hasta a 400m de distancia.

Una mina antitanque M1A1 fue descubierta debajo de una señal como esta.

Aparte del valor militar de estas trampas, el efecto psicológico que causaban en los soldados era terrible, la incertidumbre que rodeaba cada misión y el temor constante a ser cazados como conejos debe ser muy difícil de soportar sin causar un claro perjuicio mental.
Y es que un 60% de los Corazones Púrpura otorgados a los soldados americanos eran debidos a heridas producidas por las booby traps.


Soldado de la 9ª División herido por una trampa explosiva en el Delta del Mekong

Hubo campañas psicológicas dirigidas a la población para intentar erradicar estos métodos:

Y equipos especiales de localización y desactivación, como estos hombres de la Compañía C del 2º Batallón del 27º de Infantería.

Los puentes, como paso obligado eran objetivos claros. Aquí se ve una fotografía donde una fila de piedras colocadas de manera sospechosa encima de una viga hizo saltar las alarmas:

Otros métodos eran más simples pero también efectivos, como este puente peatonal cortado parcialmente por el medio y camuflado con barro. El peso hacía que cediese y las personas cayesen sobre afiladas estacas.
A veces el puente se aseguraba con abrazaderas y luego se retiraban, para así aumentar la confusión.

También se utilizaron trampas usadas hace siglos por otros ejércitos e incluso por cazadores:

Y combinaciones letales de trampas explosivas y punjis:

En los campamentos del Vietcong se aprovechaba todo, había incluso minas y granadas de mano fabricadas a partir de latas de refrescos.

También se preparaban dispositivos “portátiles” para poder cambiarlos de ubicación de forma rápida:

Que incluso los americanos encontraban en canales que habían drenado:

Dada la gran proliferación de booby traps, el ejército norteamericano tomó una serie de contramedidas tanto tácticas como no tácticas destinadas a disminuir la capacidad del enemigo de emplazarlas, así como de limitar su eficacia en caso de que consiguieran ser finalmente colocadas.


Mayo de 1967. Miembros del Ejercito Norvietnamita coloca minas en la playa de Dong Hoi.

Contramedidas no tácticas:

Los principales esfuerzos fueron dirigidos a destruir la fuente de la amenaza, es decir, los lugares donde se fabricaban tanto las minas como las trampas, y en acabar con las fuentes de suministro.
Era imprescindible procesar correctamente los documentos capturados y la información obtenida de los POW´S, ya que podían ofrecer datos vitales sobre el emplazamiento de fábricas o talleres clandestinos, que una vez localizados debían ser inutilizados.


Minas Claymore usadas por el Vietcong. Junio de 1967

Pero más importante aún que la neutralización de estas instalaciones era el evitar que las materias primas llegasen al enemigo:

-Proyectiles de artillería que no habían detonado: Tanto el fuego de apoyo artillero como naval sin explosionar era la principal fuente de material de los norvietnamitas. Se recomendó a los artilleros no proporcionar más fuego de apoyo que lo estrictamente necesario para cumplir la misión.
-Munición abandonada: La munición perdida o abandonada era la segunda fuente de abastecimiento del enemigo para la fabricación de trampas explosivas. Las causas eran diversas:

* Demasiado Stock: Había unidades que contaban con demasiadas reservas de munición, y cuando era necesario un desplazamiento rápido, solamente se transportaba lo imprescindible, dejando el resto era abandonado en la antigua posición.
* Proceso de manipulación de la munición: En ocasiones cuando una unidad devolvía la munición sobrante no era recogida por utilizar un procedimiento inadecuado.
* Abuso de munición: Las unidades desechaban munición por encontrarse con barro, sucia o con otras imperfecciones sin importancia.
* Pérdida en el tránsito: En ocasiones se rompían las eslingas de los helicópteros de reabastecimiento y la munición quedaba esparcida por el terreno.

-Restos incorrectamente destruidos: Aunque era el factor menos importante, era necesario destruir todos los restos de basura correctamente. Ya se han visto ejemplos de lo que eran capaces de hacer los norvietnamitas con latas de refresco o de raciones de campaña vacías.


Se debían quemar hasta las cajas de munición vacías (Fire Base Condor. Camboya 1970)

Para intentar recuperar la munición abandonada o perdida se inició un programa llamado VIP (Programa de informador voluntario), por el cual se recompensaba a la población que entregaba dicho material a los soldados norteamericanos. Muchos de los voluntarios eran niños.

Contramedidas Tácticas:
Los comandantes de las unidades tenían varias medidas tácticas a su disposición, incluyendo el empleo de sofisticados dispositivos electrónicos. Algunas de las medidas aconsejadas eran las siguientes:

-Emplear detectores portátiles y dispositivos sísmicos de intrusión.
-Mantener una constante presencia física en trayectos claves y en puestos avanzados. Medida muy eficaz si se contara con un gran número de hombres.
-Realizar vigilancias agresivas y patrullas de reconocimiento para verificar los informes de inteligencia.
-Emplear equipos de exploradores y francotiradores de forma conjunta.
-Utilizar unidades de búsqueda y desactivación que se coordinen con la policía vietnamita.
-Utilizar fuego de hostigamiento en carreteras y zonas específicas.
-Pavimentar caminos.
-Utilizar a los Scouts de Kit Carson. Estos hombres gracias al conocimiento del área de operaciones y actividades del Vietcong, se mostraron muy útiles en la localización de artefactos y trampas. Durante Octubre de 1968 encontraron 229 de estos dispositivos en la 3ª Región Militar.

-Equipos de perros: Podían descubrir el olor dejado por una persona que instalaba una trampa de 1 a 4 días después de su emplazamiento. Un perro entrenado usaba su vista para localizar cables trampa o elementos poco naturales, y su oído era capaz de localizar la vibración de esos mismos alambres.
Muchos perros también los detectaban cuando tocaban el pelo de sus patas delanteras o el pecho.
De los 119 perros que murieron en Vietnam del Sur desde Enero de 1967, sólo siete fueron víctimas de las trampas.

También se dieron a conocer entre los soldados una serie de contramedidas individuales y cuyo objetivo era minimizar en lo posible la eficacia de las booby traps. Esto podía ser logrado gracias a medidas físicas protectoras o a la detección, destrucción o anulación de dispositivos explosivos.

*Contramedidas Físicas:

-Llevar puesto siempre el chaleco antifragmentos y el casco.
-Depositar sacos de arena en el suelo de los vehículos, y cuando fuera posible colocar encima de ellos una plancha de goma para evitar fragmentos pequeños.
-Mantener siempre brazos y piernas completamente dentro del vehículo.
-En trayectos a pie conservar siempre una prudente distancia con el resto de compañeros.
-Nunca desplazarse solo.
-No recoger objetos que nos puedan parecer un recuerdo atractivo, el Vietcong sabía de esa curiosidad y solía colocar allí sus trampas.

*Contramedidas de detección: Era sumamente importante prestar atención a estas técnicas.

-Inspección visual: Era el mejor método. Había que ser observador y conocer los patrones tanto relativos a lugares como los métodos y marcas.


Tropas surcoreanas adiestrando a sus unidades

-Examinar lugares sospechosos.
-Usar los detectores de minas de forma correcta y sin prisas. Un barrido de zona ineficaz traería posiblemente nefastas consecuencias. Había que saber discriminar entre los “falsos positivos” causados por otros restos metálicos enterrados deliberadamente, y admitir que el enemigo podía enterrar las minas a una profundidad que no era posible detectarlas con los aparatos.


Búsqueda de minas en la Route 14 antes de su asfaltado. Julio de 1968.

-Trabajar en binomios: Este sistema además de ser útil para un mejor aprendizaje, daba mayor margen de seguridad a quien lo empleaba, ya que aumentaba la capacidad de detección.

Contramedidas de destrucción:
Una vez descubierto el artefacto o trampa, debía ser marcada y destruida por la persona o unidad que lo había localizado, para así evitar que quien viniera detrás resultara herido.
Por lo general las trampas no debían ser movidas a no ser que fuera absolutamente necesario, y en ese caso el personal encargado debía estar cualificado (cuerpo de ingenieros o especialistas existentes en las unidades), ya que a veces existían dispositivos trampa asociados.
Las minas y trampas podían ser destruidas o neutralizadas con el uso de garfios, equipos de demolición o por fuego de artillería.


El LVTE era de gran ayuda para la limpieza de campos minados

Contramedidas de anulación:
El entrenamiento y la planificación cuidadosa de los movimientos a efectuar por zonas de peligro permitía a los jefes de unidad reducir las víctimas simplemente evitando los dispositivos explosivos. Esto implicaba pensar como el enemigo, intuir como se movería y donde colocaría las trampas. Algún medio sugerido para evitarlas era:

-No usar caminos prefijados y cambiar habitualmente de rutas
-Moverse por donde lo hacían los civiles. Ellos seguramente conocerían la ubicación de las trampas y las evitarían. Usar a los vietnamitas como guías y pagarles por la información útil respecto a la ubicación de las trampas.
-Cambiar habitualmente los horarios, recorridos y campamentos de las patrullas.
-El radio de acción de una granada M-26 era 15m, distancia aconsejada mantener entre hombres que se desplazaban a pie.

-Los movimientos rápidos originan descuidos, hacerlo lentamente.
-A veces un enemigo se nos mostrará solo para que lo persigamos, debemos extremar la precaución ante posibles trampas colocadas para el caso.
-El fuego de artillería o mortero en una zona posible de emplazamiento anulará las posibles trampas. Este método era bastante utilizado para “limpiar” la zona prevista para el aterrizaje de helicópteros con tropas.
-Los helicópteros pueden ser usados para extraer a una unidad que se encuentra atrapada en una zona minada o con trampas.
-Cuando sea posible se aconsejaba alternar la circulación de los blindados en paralelo o en fila, el motivo era desorientar al Vietcong respecto a la conveniencia de la colocación de bombas en los arcenes de los caminos. La infantería debería seguir sus roderas y evitar pisar otros huecos u objetos.

Medidas a tomar cuando el dispositivo explosivo se ha activado:
El tiempo no era mucho, el retardo de las granadas M-26 era de 4 a 9sg, pero una manipulación del fusible de retardo podía dejar el tiempo en un segundo y medio mas o menos.

Medidas instintivas:

-Estar alerta ante el sonido que origina el tirón dado al dispositivo iniciador.
-Alertar con un grito al resto de compañeros.
-Arrojarse inmediatamente al suelo procurando que los pies apunten a la carga.

Otras medidas:

Una vez sucedida la explosión no es aconsejable precipitarse en ayudar a los heridos ya que con frecuencia hay una segunda trampa en los alrededores de la primera. Sería el hombre más cercano a cada víctima el que con cuidado comprobaría el trayecto que hay hasta el herido y le prestaría atención. En ningún caso estos hombres serán los líderes de la unidad.
También se debía llevar una breve pero metódica búsqueda de otros artefactos en las inmediaciones antes de transitarlas.


4 comentarios so far
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Un artículo muy completo e interesante.

Comentario por dan

Muchas gracias

Comentario por jesuspdlr

que interesante Jesús!!! siempre tuve cursiosidad por las trampas vietnamitas.. cuanto ingenio

Comentario por javi prost

Fue una guerra terrible donde a un alto presio como siempre el ejército americano gano en experiencias.Haciendose más fuerte y aguerrido.No hay un ejército mejor en el mundo que el de los Estados Unidos De América.

Comentario por Jose




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