La última batalla


Carlos J. Lozada, hispanos en Vietnam

Batalla de Dak To, República de Vietnam. 20 de noviembre de 1967.

El equipo integrado por tres hombres y a cuyo mando se encontraba el Sp4 James Kelley se instaló 35 m bajo las posiciones que ocupaba la Compañía A ( 2º Batallón, 503º Regimiento de Infantería Paracaidista, 173ª Brigada Aerotransportada). Desde allí podrían alertar a sus compañeros de cualquier movimiento detectado en la zona.

Aunque el espesor de la jungla evitaba cualquier contacto visual, casi inmediatamente los hombres pudieron escuchar como elementos del NVA se dirigían colina arriba hacia ellos.

De pronto el joven Pfc de 21 años Carlos J. Lozada gritó: “¡Aquí vienen, Kelley!”, comenzando a disparar largas ráfagas con su M-60, acabando con varios norvietnamitas y alertando a la Compañía de la amenaza que se presentaba a sus espaldas.

Kelley unió sus esfuerzos a los de Lozada y del Sp4 John Steer, pero el enemigo seguía llegando. “¡Replegaros, replegaros!” ordenó Kelley. El ataque enemigo estaba sobrepasando a su pequeño grupo y Kelley se dirigió raudo camino arriba.
Lozada ignoró la orden. Con el NVA tratando de envolver el puesto de avanzada mantuvo el fuego de forma constante y precisa. Tras unos instantes levantó su M-60 y ascendió unas yardas para unirse a Steer tras un árbol caído. Desde esa posición retomó el fuego.

Lozada, nacido en Puerto Rico pero criado en New York City debió darse cuenta que si perdía esa posición el resto de la Compañía estaría en peligro, comprometiendo su retirada, así que eligió quedarse. ¡Fuera de aquí!” gritó a Steer. “Puedo encargarme”, mientras disparaba a un cada vez más próximo enemigo.
Para obtener una mejor posición de disparo y cubrir la retirada de Steer, se elevó por detrás del tronco. Con su M-60 al rojo vivo barrió con intensas ráfagas el denso foliaje donde sabía que se ocultaban los elementos del NVA. Cuando paró para recargar, un francotirador le alcanzó. Un proyectil proveniente de un AK-47 le atravesó la cabeza, cayendo inerte encima de Steer, que supo instantaneamente que Lozada había muerto. Rápidamente se echó el cuerpo de encima y se dirigió a la cima.

Esta hazaña fue un ejemplo y sirvió de inspiración para sus compañeros a lo largo de los cuatro días que duró la batalla de Dak To.

El 18 de noviembre de 1969 la apenada viuda aceptó la Medalla de Honor a título póstumo. Con ella se encontraba su hija de 2 años y medio, que nunca había visto a su padre. Su restos reposan en el Cementerio Nacional de Long Island, New York.

Fuentes:

“Vietnam Medal of Honor Heroes” de Edward F. Murphy
Home of heroes
Find a grave


Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



Sic Semper Tyrannis

Selección de Artículos de la Guerra de Secesión Americana

Al otro lado de ese Derecho

Si todos estamos de acuerdo... algo no funciona. A estas alturas ya debemos saber que, en cuestiones jurídicas, todos llevamos un seleccionador dentro.

La última batalla

Historia, personajes y material de guerra

My Vietnam Experience

The Vietnam War, through my eyes.

A %d blogueros les gusta esto: