La última batalla


Alfredo González
20 abril 2011, 22:29
Filed under: Guerra de Vietnam, Personajes | Etiquetas: , , , , ,

Doce soldados enemigos, armados con granadas propulsadas por cohetes B-40, se movían sigilosamente a través de la maleza que se alineaba por el borde del patio de la “Jeann d’Arc High School “y del complejo de la Iglesia, situado a las afueras de la ciudad de Hue. Se ponían a cubierto ya que 38 Marines se acercaban a su posición a campo abierto justo al lado opuesto de la Iglesia. Un enfrentamiento violento y sangriento era inminente.
Era la mañana del 4 de febrero de 1968, cinco días después de que el NVA y el VC hubieran invadido Hue, la antigua capital imperial de Vietnam, en el comienzo de la Ofensiva del Tet. Los Marines pertenecían al 3er Pelotón, Compañía Alfa, 1er Batallón, 1er Regimiento de Marines (1/1), al mando del Sargento Alfredo “Freddy” González, un Infante de Marina de 21 años de edad, natural de Edinburg, (Texas) y de raíces mexicanas, que se había hecho cargo del Pelotón algunos días antes después de que su Teniente fuera herido y evacuado.


Sgto. Alfredo González

González se había alistado en la Marina tres años antes, en mayo de 1965, justo después de graduarse en la escuela secundaria. Según su madre, Dolia González, desde pequeño siempre quiso ser Infante de Marina. Los sábados por la tarde mientras veía las películas de guerra de John Wayne en el teatro de la ciudad, la susurraba en el oído, “Algún día voy a ser un Marine como esos”

Después del periodo de entrenamiento, González sirvió en Vietnam durante un primer año (1966-1967). “Freddy acababa de terminar su año de servicio, y había regresado a casa”, recordó J.J. Ávila, un amigo íntimo de González, que también sirvió como Infante de Marina en Vietnam. “Estaba de permiso, y recuerdo que me llamó a su casa y me contó que había tenido un serio dilema. Sólo tenía palabras para un pelotón de hombres que habían servido con él y que habían volado en una emboscada”. González comentó a Ávila que creía que podía haberles salvado la vida si hubiera estado con ellos. “Y tenía razón para estar tan confiado”, dijo Avila. “Salvó a muchos hombres gracias a su frialdad bajo fuego, a su cálculo y a su valor. Era un gran hermano para ellos”.


González junto con un compañero

Ávila continuó: “le dije a Freddy: no vuelvas, has cumplido con tu deber”. “Comentó que no quería volver, que había visto lo suficiente de la guerra, y que quería estar cerca de casa para cuidar de su madre, pero la emboscada realmente le golpeó duro. Yo sabía que era inútil, había tomado una decisión, y no había forma de cambiarla. Le dije que ya había cumplido con su deber, pero si tenía que volver, que tuviera cuidado, que regresara a casa”.

Cuando González regresó a Vietnam fue destinado a la Compañía Alpha (1/1). En enero de 1968 los hombres que salían de servicio a lo largo de la DMZ en Con Thien tenían que trasladarse al sur de la capital provincial, en Quang Tri. “No tenía a otros Oficiales conmigo”, recuerda el ahora retirado Coronel de la Marina Gordon Batcheller, que el día de Navidad de 1967 había tomado el mando de la Compañía Alfa. “Se habían ido todos. El Sargento González estaba al mando del 3er Pelotón, y la noche anterior a la Ofensiva del Tet que se inició el 30 de enero, se nos ordenó formar parte de un movimiento a gran escala al sur de Phu Bai, a las afueras de Hue. Fuimos alertamos que seríamos una fuerza de reacción, luego entrando en Hue volaría por los aires debido al fuego de algún tipo de arma automática y fui evacuado en helicóptero”.

El Teniente (ahora “Major General”) Ray Smith, que tomó el mando de la compañía Alfa después de que Batcheller resultara herido, quedó impresionado con el jefe del pelotón González. “Lo que probablemente era más sorprendente y que decía mucho de él es que pensé en el Sargento González como en un veterano”, dijo Smith, “Yo tenía sólo 21 años, y resultó que él era sólo cuatro o cinco meses más joven que yo. Lo recuerdo como un tipo verdaderamente maduro, aparentaba ser un Sargento adulto, en oposición a sus 21 años. Era una persona auténtica, y siempre tenía una sonrisa en el rostro. Era un poco moderado en sus emociones, pero que probablemente fuera por su madurez”
“Yo le conocía anteriormente, ya que en noviembre y diciembre de 1967 jugábamos a las cartas en Quang Tri” continuó Smith. “Nos reuníamos en el búnker del comandante de la Compañía a jugar al poker. Tenías que ser Oficial o Suboficial del Estado Mayor para participar, pero hicimos una excepción con González porque para nosotros era un adulto entre niños. Al igual que un montón de gente, mi recuerdo es el de un tipo grande, pero recientemente un amigo me envió una foto donde estoy de pie junto con él. No podía creer que yo fuera mucho más grande. Mi memoria me decía todo lo contrario. Él era el grande”

Durante el avance hacia el interior de Hue, y al cruzar un río al sur de la ciudad, González fue herido dos veces, por fuego de ametralladora y de mortero: En un momento dado, cuando su columna se convirtió en objetivo de francotiradores, los hombres vieron obligados a ponerse a cubierto detrás de un vehículo blindado que marchaba por delante del pelotón. Uno de los soldados bajo su mando que marchaba por delante en otro blindado fue alcanzado, cayendo en la carretera en una posición expuesta. González saltó de detrás del carro y disparó con intensidad sobre un bunker del VC oculto en medio del espeso follaje y situado al lado del camino de tierra. Mientras que algunos de los miembros de su pelotón se quedaron momentáneamente sorprendidos por su valiente decisión, otros barrieron el nido de ametralladoras con sus armas automáticas. Antes de que el Sargento llegara al malherido Marine situado 20 ó 30 metros por delante, marchó a lo largo de una estrecha zanja hasta llegar cerca del bunker. Desde allí lanzó dos granadas en su interior y acabó con la posición hostil. A continuación, se dirigió hasta el herido, cargo con su cuerpo al hombro y corrió de nuevo a refugio del blindado.
Aunque alcanzado por fragmentos de bala y metralla de mortero que le hacían perder mucha sangre, logró llegar a cubierto.


Combates en Hue

Un miembro del cuerpo de Marines se llevó rápidamente a González y al agonizante Marine que había tratado de salvar, y ordenó al Sargento tomar un helicóptero de evacuación médica. González en cambio, no quiso saber nada de eso. Esos eran sus hombres, y no iba a abandonarlos. Al ser su jefe directo, Smith trató de conseguir otro Sargento que tomara el mando del 3er Pelotón, mientras que la Compañía continuaba su avance por Hue. Sin embargo, nadie discutió la decisión de González de seguir en la batalla. Según Smith, “El Sargento de Artillería dijo: “Teniente, voy a ir si quieres a seguir los pasos al sargento González, pero él está al mando del 3er Pelotón”. González se convirtió en los siguientes días en casi un ejército de un solo hombre. Todos le guardaban una gran admiración”

El 4 de febrero de 1968, según recuerda Smith, “el primer objetivo de la Compañía era la “St. Joan of Arc School” y la Iglesia, situada sólo a unos 100 metros de distancia”. Era una posición clave que ambas partes querían tomar, ya que podría servir como un bastión de protección durante los combates. “El edificio era cuadrado, con un complejo abierto en el centro, pero a las 0700h descubrimos que estaba fuertemente ocupado”. El sargento González ordenó a su pelotón que se mientras examinaba la situación se mantuvieran agachados, fuera de la línea de fuego. Mientras tanto, el teniente Smith y el resto de la compañía Alfa entraba en la escuela.

De repente estalló una tormenta de fuego. Muchos de los Marines cayeron muertos o heridos por fuego de ametralladora y cohetes, originando que los hombres con el zumbido de la balas a centímetros de sus cascos se dispersaran como bolas de billar tras el golpe inicial. Sólo unos pocos estaban dentro de los pasillos de la Iglesia y la escuela, y los que se habían desplegado para ponerse a cubierto se encontraban bajo fuego intenso. “Estábamos tratando de asegurar la Iglesia”, dijo Smith, “y el enemigo estaba dentro de la escuela. Tuvimos que volar agujeros en las paredes por los que poder pasar y tomar las aulas. Era una lucha muy dura”. Los Marines de Smith se vieron envueltos en combates sala por sala.

El Teniente Coronel Marcus Gravel, Comandante del 1/1 dijo que en el Convento los Marines avanzaban a través de las paredes. “Un Marine colocaba una carga de explosivo plástico C-4 en la pared, retrocedía y un equipo llevaba a cabo el asalto a través del agujero. En el edificio de la Escuela, el Pelotón del Sargento González aseguró una de las alas, pero cayó bajo el fuego de cohetes que llegaban del otro lado del patio”. Aunque todavía sufría de sus heridas anteriores, el Sargento González logró tomar un puñado de LAW (M-72 “Light Antitank Weapons”) y se colocó en el segundo piso de la escuela, disparando a las posiciones enemigas de una ventana a otra”, dijo Smith. “Había logrado eliminar varias de las posiciones enemigas cuando un cohete fue disparado contra él, alcanzándole”

Lawrence “Little Larry” Lewis, un fusilero del Pelotón de González, se encontraba a sólo unos metros de distancia cuando su Sargento fue alcanzado, le tomó a rastras, le sacó de la línea de fuego y le colocó encima una puerta. “Su corazón seguía latiendo,” recordaba Lewis, “pero murió poco tiempo después. No podía creer que hubiera sido alcanzado, era un héroe para todos nosotros, y cuidaba de los chicos jóvenes cuando llegábamos a Vietnam”.

González fue un héroe también para su país. En 1969, su madre Dolia González, fue escoltada hasta la Casa Blanca para recibir la Medalla de Honor de su hijo a título póstumo a manos del Presidente Richard Nixon.

Ese no fue el único honor que recibiría el Sargento González. En 1975 una Escuela Primaria de Edinburg su ciudad natal, fue nombrado en su honor, y en 1993 el Secretario de Marina John Dalton anunció que uno de los buques de guerra más avanzado llevaría su nombre, el USS Alfredo González (DDG-66), un Destructor con misiles guiados, que fue puesto en servicio en octubre de 1996.

Fuente:
“ Vietnam Magazine” Febrero de 1999.

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