La última batalla


PCF-4
6 agosto 2012, 23:26
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El Delta del Mekong era la zona más impenetrable de Vietnam del Sur. Una vez que el río Mekong cruzaba la frontera con Camboya, serpenteaba formando infinidad de canales y afluentes a lo largo del territorio vietnamita hasta desembocar finalmente en el sur del Mar de China.

Junto con la península de Ca Mau, en el extremo sur del país, la región del Delta constituía una cuarta parte de la superficie de Vietnam del Sur, y contaba con un tercio de la población, estimada entonces en 16 millones de personas.
Desde el comienzo de la guerra de Indochina en 1946 extensas zonas del Delta del Mekong habían caído completamente en manos del Viet Minh y ahora, con la entrada en el conflicto de los norteamericanos, permanecían en las del Vietcong.

Si había una zona peligrosa en Vietnam esa era el Delta del Mekong; el enemigo se presentaba de muchas formas: malaria transportada por los mosquitos, cucarachas gigantes, sanguijuelas de quince centímetros, serpientes de agua venenosas, ejércitos de hormigas negras, y por supuesto, el traicionero y omnipresente Vietcong.
Las temperaturas solían alcanzar los 38ºC , que junto con el gran nivel de humedad hacían costosa la respiración. La estación del monzón que duraba dos terceras partes del año, de abril a noviembre, se caracterizaba por fuertes lluvias que convertían todo en barro, y quien tenía suficiente fortuna de librarse de la malaria o disentería tenía que luchar contra los hongos y la úlceras.

Esta intrincada red de canales, afluentes y ríos tenía una extensión de más de 400 millas y además de todo el tráfico comercial que navegaba por ellos, suponía la principal vía para el transporte de armas, municiones y fuerzas entre el NVA con el Vietcong.
Sobre la US. Navy recayó la misión de detener este tráfico…

En las operaciones en el Delta del Mekong jugaron un papel muy importante unas lanchas patrulleras rápidas, de 15m de longitud y poco calado conocidas como PCF (Patrol Craft Fast). Estas embarcaciones que contaban con una potencia de fuego formada por combinaciones de ametralladoras de .50 , M-60, morteros de 81mm y lanzagranadas, el casco estaba construido en aluminio y contaban con una tripulación de seis hombres. Las patrullas y navegación normal se solían hacer a una velocidad de 8 a 10 nudos, mientras que su velocidad máxima era de 32.
Las primeras PCF llegaron a Vietnam en octubre de 1965.


Ametralladora de .50 y mortero de 81mm.

El entrenamiento original se realizaba en la Base Naval de Coronado, en California, y allí a cada joven oficial se le contaba lo sucedido en febrero de 1966 a una de estas patrulleras, una de las primeras en llegar a Vietnam, la PCF-4.

Al caer la tarde del 14 de febrero la PCF-4 se encontraba patrullando las aguas del Delta del Mekong. En la distancia se veían tres pequeñas cimas conocidas por los americanos como “Las tres hermanas”, que en la amplia llanura se elevaban dando la apariencia de ser enormes. Los rumores decían que en el interior de una de ellas había una fábrica de munición del Vietcong.
No se trataba por tanto de un sector demasiado acogedor.


Bahía de Rach Gia, en la costa occidental del delta del Mekong.

Desde la cubierta y a través de unos prismáticos un marinero pudo distinguir una bandera roja, amarilla y azul, que ondeaba al viento y que se encontraba flotando en una pequeña balsa de bambú.

Aquel había sido un día bastante aburrido, y para el mando de la embarcación, el Tte. Charles D. Lloyd la idea de arrebatar una bandera del Vietcong resultaba una idea apetecible. Además de ser un valioso “souvenir” representaba un flagrante desafío a la autoridad del Gobierno de Vietnam del Sur y de su aliado, los EEUU. Lloyd decidió que era necesario adoptar medidas para eliminar este símbolo de desafío.
El joven oficial sabía que había riesgos, por lo que ordenó a la tripulación situarse en los puestos de combate y moverse con mucha cautela, poco a poco, dando vueltas varias vueltas al objetivo, tal como un depredador evaluando su presa.

Para asegurarse que las aguas no estuvieran minadas el Teniente ordenó lanzar dos granadas cerca de la estructura de bambú. Todos esperaron, pero no se escucharon explosiones secundarias. Parecía que no había peligro. La bandera parecía ser nada más que una exhibición de desprecio por parte de algunos partidarios activos del Vietcong, así que Lloyd ordenó aproximarse. Un marinero sacó un cuchillo agarro el bambú vertical y empezó a cortar la cuerda.

Mientras, en las sombras de los manglares de la cercana orilla unos ojos rasgados se encontraban vigilantes. Un gran pez había probado el cebo y ahora había que tirar del anzuelo.
Sus manos, que sujetaban los extremos de un rudimentario pero efectivo circuito detonante se unieron y la energía circuló por los desnudos hilos de cobre en una mortal unión. Una explosión estalló bajo la embarcación, perforando el casco. La cubierta principal se dobló hacia arriba, aplastando al timonel contra la parte superior de la cabina del piloto, mientras que el artillero era arrojado al agua desde su posición. Casi al instante la PCF-4 comenzó a hundirse.

Cuatro de los hombres de la tripulación tienen su nombre junto con los más de 58.000 presentes en el muro de granito negro del “Vietnam War Memorial” sito en Washington D.C.: David J. Boyle, Tommy E. Hill, Jack C. Rodriguez y Dayton L. Rudisell.
Los dos supervivientes, el Tte. Lloyd y Robert R. Johnson resultaron gravemente heridos, Lloyd tenía la pierna izquierda destrozada y en un primer momento hubo que entablillarla con un M-14 para a continuación trasladarle a un quirófano de Rach Gia y luego a un Hospital de Saigon.

Su milagroso rescate se produjo gracias a que un junco “Yabuta” de la Armada Survietnamita que se encontraba próximo fue alertado por el ruido de la explosión y se apresuró rápidamente al lugar. Ya una vez a bordo, se lanzó un Mayday al “US Army Tactical Operations Center” (TOC) de Rach Gia desde donde se mandó un grupo de helicópteros de rescate y el apoyo de la PCF-3.


Yabuta

Desde el aire, los pilotos observaron la PCF-4 casi completamente sumergida, siendo sólo visible la parte más alta de la cabina del piloto y el mástil del radar. Tras un intento, finalmente y dado el constante movimiento del junco y que anochecía rápidamente, se abortó el rescate aéreo por suponer mucho riesgo y se trasladó a los heridos a bordo de la PCF-3.

La recuperación de la PCF-4 fue muy costosa, ya que primero hubo que arrancarla literalmente del barro con una grúa de 20Tn subida en una LCM-8 para arrastrarla lejos de la costa (y del fuego enemigo), para luego y ya en aguas profundas el USS Krishna (ARL-38) izara sus restos.

Esta fue la historia de la PCF-4, la primera lancha rápida perdida en Vietnam. Al conocerla, los hombres de Coronado fueron conscientes de su enorme responsabilidad y de que cuando llegaran al suroeste de Asia el Vietcong no respetaría las Convenciones de Ginebra ni las reglas de conducta de la Academia Naval, ya que en el tenebroso mundo de la guerra de guerrillas, una bandera podía ocultar una mina, un bebe de tres meses una granada, y confiarse de una cara sonriente podía suponer acabar con un cuchillo en la espalda.

Fuentes:
http://en.wikipedia.org/wiki/Patrol_Craft_Fast
http://pcf45.com/anthoi/pcf4/pcf4loss.html
“Tour of Duty” de Douglas Brinkley


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