La última batalla


Bigeard, escape de Tu Le
14 enero 2022, 23:42
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Segunda mitad de 1952, la guerra de Incochina estaba en un punto sin retorno. En esos momentos el objetivo de Giap era cruzar la Alta Región hasta el Mekong y Laos, regiones poco afectadas por la guerra de guerrillas y relativamente tranquilas para poner en dificultades al Cuerpo Expedicionario Francés, que no disponía de los efectivos necesarios para luchar en toda Indochina. Durante la temporada de lluvias de ese año, Giap reforzó sus tropas y dispuso de varias divisiones, al menos dos de ellas, la 308ª y la 312ª aptas para la gran ofensiva.

El Grupo Aerotransportado nº 2 del coronel Ducourneau, tras obtener información sobre los movimientos de las tropas Vietminh, comunicó sus observaciones al general Salan, que decidió enviar el batallón Bigeard para reforzar los pequeños puestos ocupados en las montañas por las tropas nativas e intentar contrarrestar la ofensiva de Giap.

16 de octubre: Los seiscientos sesenta y cinco paracaidistas del 6e BPC (6e Bataillon de Parachutistes Coloniaux) del comandante Bigeard son arrojados en dos rotaciones a 40 km al noroeste de Nghia Lo, sobre el pueblo de Tu Le. Bigeard decidió establecer el batallón en varios puntos de apoyo. Así, la 11ª compañía al mando del capitán Leroy tomó la colina 840, la 12ª compañía, dirigida por el teniente Trapp tomó la colina 876 y la 6ª compañía del teniente Magnillat se instaló al otro lado del río Muong Leum. La 26ª compañía del teniente de Wilde se quedó en reserva junto al cuartel general de Bigeard. Los paras montaron sus puestos cavando refugios hasta la madrugada.

17 de octubre: Un Morane aterrizó en una antigua pista al borde de un campo de arroz y se llevó a los heridos del salto del día anterior a Hanoi. La instalación de puestos continuó, los Dakotas lanzaron alambre de espino y munición, mientras los soldados cavaban trincheras y colocaban minas alrededor de sus posiciones. Durante la noche del 17 al 18, el puesto de Nghia Lo, situado al sureste de Gia Hoi, fue atacado.

18 de octubre: El batallón recibió un mensaje de Hanoi alrededor de las 10 de la mañana: el puesto de Nghia Lo había caído después de dieciséis horas de ataques y combates cuerpo a cuerpo. La guarnición había sido aniquilada. A las 5 de la tarde, el puesto de Gia Hoï se puso en contacto con el 6º BPC y le informó de que las unidades vietnamitas estaban empezando a asentarse en las cimas que dominaban el puesto. Poco después, el comandante Bigeard recibió del coronel Lajoix el mando de todas las guarniciones de la zona aún en posición o en retirada. A las nueve de la noche, los doscientos partisanos tais dirigidos por algunos oficiales europeos del puesto de Gia Hoï iniciaron una retirada hacia Tu Lê ordenada por Bigeard. La compañía Magnillat preparó una emboscada a lo largo de la pista que conducía a Gia Hoï para recoger la guarnición en su camino hacia Tu Le.

19 de octubre: El general de Linarès, comandante de las fuerzas francesas en Tonkin, ordenó a Bigeard que se retirase al río Negro, en dirección a Na San, pero Bigeard se negó a hacerlo para esperar a los hombres que llegaban de Nghia Lo. Los atacantes de Gia Hoï y Nghia Lo avanzaron por la pista hacia Tu Lê. Dos compañías viets fueron emboscadas por el teniente Magnillat y se retiraron con grandes pérdidas. Sin embargo, fueron apoyados rápidamente por dos batallones y Bigeard ordenó a Magnillat que se retirara a su vez, aprovechando el fuego proporcionado por los morteros pesados de 81 mm del teniente Corbineau. Bigeard decidió enviar a la 6ª Compañía dos kilómetros al suroeste, que marcaba la salida de la cuenca de Tu Le, para asegurar una ruta de retirada del batallón.

20 de octubre: 2 a.m.: Ataque en masa del Vietminh, quedan atrapados en la alambrada. Segundo asalto, igualmente ineficaz. Al amanecer, se encuentran 96 cadáveres entre las puas. Tu Le se retiró por el paso de Kao Pha. Bigeard se sumerge en la selva, abandonando el armemento pesado y a los heridos, una cuarta parte del batallón, al cuidado del capellán. Más tarde se lo reprocharian, pero si hubiera cargado con los lisiados, cuatro hombres por cada uno de ellos, el batallón se hubiera desplazado muy lentamente, incapaz de presentar batalla y hubiera sido destruido. Los viets les pisaban los talones. En la jungla, en lugar de huir, preparó emboscadas contra el Vietminh, que no se esperaban eso. Maniobró, como él dijo, descubriendo instintivamente las leyes de este tipo de combate. La mayoría de sus hombres marchaban ya casi descalzos, habiendo abandonado las botas de salto por ser demasiado pesadas, así como todos los elementos inútiles de su equipo.

21 de octubre: La columna llegó al pequeño puesto de Muong Cheng, defendido por el suboficial Peyrol con algunos pocos partisanos tais. Aquello era peor aún que Tu Le. Frente a quinientos paras se encontraba toda la división 312ª, diez mil hombres que aún no habían sido comprometidos en combate. Bigeard se retiró durante la noche, mientras que la pequeña guarnición sacrificada hacía todo el ruido posible para hacer creer que el batallón permanecía allí. Los viets llegaron, Peyrol y sus hombres los retuvieron.


22 de octubre: De nuevo la jungla, pero ésta es la protección de los franceses. Siguen doce horas de marcha sin descanso, por laderas abruptas, quebradas invadidas por la hierba de elefante y siguiendo senderos inexistentes. Muong Cheng fue destruido. El ayudante Peyrol se sumergió a su vez en la espesura con sus voluntarios. La marcha continuó en silencio, a marcha “comando”, mucho más rápida. Algunos hombres murieron de agotamiento.

23 de octubre: Llegada a It Hong. A las 8 de la tarde, llegan los viets. De nuevo en marcha.

24 de octubre: Llegada al Río Negro a las 2 de la mañana. Los legionarios esperan con balsas para cruzar el río. Tras una semana, los boinas rojas salieron de la jungla, exhaustos, en harapos y sin dormir.

Bigeard no solo había puesto a salvo a quinientos paracaidistas, hombres que para Saigón, para el Estado Mayor estaban tachados de la lista de los vivos. sobre un total de setecientos, logrando escapar en buen estado del cerco tendido por dos de las mejores divisiones vietminh, sino que además había recogido a su paso a trescientos voluntarios tais que le habían seguido. También el ayudante de Muong Chen se les unió a su vez, siempre a través de la jungla.

El éxito de Bigeard, según él mismo contó, se debió a dos cosas, había vivido durante dos años en la Alta Región, al mando de un batalón tai. El entrenamiento físico de esos hombres era notable. Aün en los periodos de calma, Bigeard les hacía recorrer cada día 15 Km en marcha de comando, a paso rápido, con todo el armamento. Todo ello matizado con ejercicios de tiro.

Tu Le se hizo célebre como una hazaña. Durante seis años, desde Indochina hasta Argelia, el nombre de Bigeard se convertiría en sinónimo de la epopeya de los paracaidistas.


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